Literatura del lejano Este

El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares

Tennessee Williams

Europa del Este (mapa político)

Europa del Este (mapa político)

Las grandes tradiciones literarias internacionales suelen dejar en un segundo plano, si es que tienen a bien hacerles un pequeño hueco, las obras y autores de países más pequeños. En las listas de más vendidos, suelen aparecer novelas y libros de no ficción de escritores nacionales y una amalgama de nombres y apellidos de origen anglosajón, bien estadounidense, bien británico o bien algún que otro australiano; tal vez descubramos algunas voces francesas y, en el caso de España, latinoamericanas. En los últimos tiempos asoman letras nórdicas, debido al tirón de Stieg Larsson, y un puñado de origen árabe.

Entre esta masa más o menos compacta de orígenes, siempre sobresale algún nombre japonés o chino o indio que da el matiz exótico a la lista aunque muchos de ellos sean emigrantes y escriban en inglés.

El premio Nobel suele ayudar a dar un empujón a nombres menos conocidos. Cuando los descubrimos, por fin traducidos a nuestra lengua, nos encontramos con que el autor en cuestión lleva décadas escribiendo, que tiene veinte novelas, compendios de relatos, cuentos, poesía y hasta ensayos publicados. De éstos nos llegará un par salvo en esos encomiables casos en los que editoriales modestas deciden sumergirse en la pantanosa labor de desenterrar del serbio, del lituano, del checo, del rumano o del búlgaro, por poner algún ejemplo, los libros del laureado. Es más, no sólo del ganador del premio sino también de otros compatriotas suyos que merecen ocupar un espacio en nuestras librerías o, al menos, la oportunidad de tenerlo. De esa literatura quiero hablar, de un puñado de autores y libros que he leído en los últimos tiempos, algunos conocidos, la mayoría poco leídos en nuestro país.

Voy a referirme a cada uno por su nombre y nacionalidad pero hay que tener en cuenta que algunos nacieron en países cuya historia contemporánea es convulsa y ha sido desecha y reescrita por la violencia, la guerra y los procesos independentistas.

Escritores de Europa del Este

Dubravka Ugrešić (croata)

Hace algunas semanas, comenté una obra suya, entre la ficción y el ensayo, titulada “Gracias por no leer”, una obra de ironía afilada, escrita desde el exilio interior de quien reconoce que una escritora croata es, para el mercado editorial, menos que una estadounidense o francesa, pongamos. No se conforma con la situación pero asume que su vida es y será (y ha sido) una lucha constante por demostrar su valía y el interés universal de lo que escribe.

Ugrešić es autora de varias novelas y ensayos de los cuales, al menos cuatro, han sido traducidos al castellano. La que cayó en mis manos, mezcla de ficción y recuerdos autobiográficos reelaborados, se titula “El Museo de la Rendición Incondicional”. Escrita en primera persona, la narración va y viene, como la propia autora, entre el pasado y el presente; transcurre en diferentes países colgada de una maleta medio vacía, un bolso con una antigua fotografía en sepia y un pasaporte lleno de sellos de entrada y de salida.

“Gracias por no leer”, de Dubravka Ugrešić, editorial La Fábrica

“El museo de la rendición incondicional”, de Dubravka Ugrešić, editado por Alfaguara

Yordan Radichkov (búlgaro)

El realismo mágico, que tan maravillosas novelas ha servido para construir en Latinoamérica, es la marca peculiar de este escritor búlgaro, fallecido hace algo más de una década. La obra que conseguí de este escritor, traducida al castellano y publicada por una pequeña editorial llamada Automática, lleva por título “Abecedario de pólvora”. Su pluma narra las peripecias de los habitantes del pueblo de Berkovitsa y alrededores, en la provincia de Montana, al noroeste del país, en la época de la Segunda Guerra Mundial. La crudeza de la vida de sus personajes queda mitigada por la comprensión y el humor con los que son tratados. Radichkov evita las frases grandilocuentes y las historias con mayúsculas, no habla de nazis ni de estrategias militares ni de batallas sangrientas, sino que pasea al lector entre panaderos, artesanos, jóvenes milicianos, agricultores, gitanos o talladores de piedras.

“Abecedario de pólvora” de Yordan Radichkov, editorial Automática

Mircea Cărtărescu (rumano)

A Cărtărescu la crítica lo vende como uno de los candidatos al Nobel mejor situado en la carrera por el premio. Aunque, claro, ya sabemos que el galardón es más político que literario y, habiéndoselo concedido hace algunos años a su compatriota Herta Müller, escritora rumana nacionalizada alemana, quizás tenga que esperar una década o más para recibirlo. Mientras tanto, Mircea escribe un libro tras otro, sea novela, poesía o ensayo. Un escritor de vocación que, curiosamente, sólo sabe hablar de sí mismo, de su realidad y de sus fantasías.

De él he leído dos libros cuyos estilos divergen en tal medida que cuesta creer que los ha escrito el mismo autor. “Por qué nos gustan las mujeres” es un compendio de relatos que vieron la luz, en primer lugar, en la revista Vogue. Un encargo. Se leen con facilidad, son amenos aunque no especialmente originales: el autor revisa algunos de sus encuentros con mujeres, a lo largo de su vida, y los “ficcionaliza” -o eso afirma hacer-.

Cegador”, por el contrario, es una novela densa, sin diálogos, introspectiva, erudita, folklórica y proustiana. Parece imposible semejante mezcolanza pero las más de 450 páginas del libro dan para eso y más. La lectura no es sencilla y es probable que, después de las treinta o cuarenta primeras páginas, queramos echarlo al olvido de la estantería, como también nos ha podido pasar con “En busca del tiempo perdido”. Es comprensible, se precisa de mucha concentración y de un buen diccionario para ir avanzando. Si merece la pena o no continuar leyendo tendrá que decidirlo cada cual.

“Por qué nos gustan las mujeres”, de Mircea Cărtărescu, editado por Funambulista

“Cegador”, de Mircea Cărtărescu, editado por Funambulista

Wisława Szymborska (polaca)

Llegó a ser una venerable anciana, casi nonagenaria, cargada de sabiduría y vivencias, ambas plasmadas en sus poemas, tan cercanos que parecen susurrarte verdades incómodas al oído como si fueran tus mejores amigos. Poetisa y traductora, en la década de los noventa recibió varios premios internacionales prestigiosos y le concedieron el Nobel de Literatura, en 1996. Fue crítica con el régimen comunista, a su manera, aunque no es una autora “política” como pudiera serlo, barriendo para casa, Rafael Alberti, con el que coincide en el lenguaje llano y ciertos intentos cautos de experimentación. Lo que mejor habla de esta autora son sus propios versos así que, aunque sea traducidos, aquí os dejo un puñado -entresacados de la antología sobre la que ya escribí una entrada “Saltaré sobre el fuego“-:

La mujer de Lot

Tal vez miré hacia atrás por curiosidad.

Pero además de curiosidad pude tener otras razones.

Miré hacia atrás porque me dio tristeza la escudilla de plata.

Por distracción: amarrándome el cordón de la sandalia.

Para no mirar más la nuca justa

de mi marido, Lot.

Por la seguridad repentina de que si yo muriera,

él no se detendría.

Por la desobediencia natural de los humildes.

Escuchando cómo nos perseguían.

Conmovida por el silencio, pensando que Dios cambiaría de idea.[…]

Miljenko Jergovic´ (Bosnio)

Cierro este azaroso recorrido por las literaturas del Este con un novelista nacido en Sarajevo, que creció en la antigua Yugoslavia, vivió la guerra de los Balcanes y ahora habita en la capital de Croacia, Zagreb. Más que bosnio, Jergovic´un escritor balcánico. La obra que llamó mi atención se titula “La casa de nogal”, una epopeya que narra la vida de Regina -la protagonista- a lo largo de todo el siglo XX, de atrás hacia adelante, de la muerte al nacimiento. Es un libro bello, incisivo, transparente, abierto y equilibrado. No hay buenos ni malos, sólo personas que viven la vida que les ha tocado o la que han podido elegir, con sus debilidades y sus fortalezas, con miedos, alegrías y sobresaltos. Es una narración profundamente local y, al mismo tiempo, universal. Es ahí donde reside su magia.

“La casa de nogal”, de Miljenco Jergovic´, Siruela editorial

Anuncios

Un comentario en “Literatura del lejano Este

  1. Pingback: Costa dálmata: Split y Hvar (Croacia) | A la atención de quien proceda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s