“Papusza” con “P” de poetisa

Diccionario incompleto de términos que caben en 35 mm de cine con mayúsculas.

“Papusza”, Bronisława Wajs, poetisa gitana (2013)

Antropología

La película es un fresco de la vida de los gitanos en la Polonia de la primera mitad del siglo XX. Estudio visual de la vida del pueblo romaní, hombres y mujeres trashumantes que valoraban su libertad y sus costumbres por encima del dinero, las leyes y la seguridad. Músicos y embaucadores, vivieron en tiempos de paz y en años de guerra, bajo el régimen nazi invasor y el comunista triunfante, en carromatos, a la intemperie y en desastradas viviendas sociales.

Cambiaron poco o nada a lo largo de las décadas a través de las cuales viaja la película, en flashbacks y prolepsis (flashforwards). Menos el patriarca. Él sí, él terminó viviendo en una casa de campo lujosa, con todas las comodidades.

Blanco y negro

Límpido, impactante, bello. Los fotogramas brillan, la ausencia de color es sutituida por la presencia de mil sombras y matices. Me recuerda a la textura de las fotografías del último proyecto de Sebastião Salgado, “Génesis”.

Culpa

El rechazo de su pueblo, el romaní, y el destierro llevaron a Bronisława Wajs, “Papusza”, a la locura, el remordimiento y la amargura.

La obligaron a casarse con apenas catorce años con su tío, que debía de tener veinte o treinta años más que ella. Sobrevivió. Nunca engendró un hijo propio pero adoptó y cuidó a un bebé cuyos padres habían sido asesinados por los alemanes. El niño la rechazó cuando vio que el resto del clan le daba la espalda. Escapó de las balas de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Murió casi octogenaria. Expiró sola, pobre y abandonada por todos. Por culpa de un puñado de poemas. O eso fue lo que ella siempre creyó, de ahí que quemara todos los poemas que, pacientemente, había trascrito para entregárselos a Jerzy Ficowski, el escritor y estudioso que había publicado sus primeros versos.

“Papusza”, la poetisa gitana con el autor que publicó sus versos (2013)

Encuadre

Grandes planos, panorámicas, apertura del plano y sus contrarios, primer plano, cámara lenta, plano detalle. El ataque al campamento gitano visto desde la distancia; el concierto zíngaro en la mansión es aprehendido desde un ángulo cenital; Papusza con el velo de novia, doloroso retrato ralentizado; el caballo muerto tirado en la nieve, el buitre arrancando la carne aún fresca en un plano a medio camino entre la implicación y la contención.

Libertad

Nada tienen, nada pueden perder. Tres carromatos, unos caballos percherones y algún instrumento de música. Lo único que les pueden arrebatar es la vida y la dignidad. Ni siquiera la cárcel les borra la sonrisa socarrona de la boca. “Tocad, tocad, porque de lo contrario estamos perdidos” (parafraseando –libremente- a Pina Bausch).

Ley

Prohibiciones y persecuciones, encarcelamientos, multas y confinamientos. El Estado contra el pueblo gitano. El control a través del censo. La obligación de tener un empleo. La educación de los niños en las escuelas públicas.

“Papusza”, probando si el arpa está bien afinada (2013)

Maternidad

“Señor, sella mi vientre”. Papusza-niña acaba de ser desposada, contra su voluntad, por su tío. Por un puñado de monedas, una cadena de oro y un par de tragos de alcohol. Ruega, no quiere darle hijos a ese viejo que tiene enfrente. Durante la invasión nazi y la limpieza étnica contra los gitanos, encuentra un bebé llorando, tirado entre cuerpos sin vida y ruinas. Lo acoge como si fuera hijo de sus entrañas. A él le recita esos versos que, sin querer, componen su soledad y su tristeza.

Nadie me comprende,

solo el bosque y el río.

Aquello de lo que yo hablo

ha pasado todo ya, todo,

y todas las cosas se han ido con ello…

Y aquellos años de juventud.

“Muñeca”

Bronisława Wajs, más conocida por su sobrenombre romaní, “Papusza”, que significa “Muñeca”. En polaco, “Lalka”, pero nadie la  hubiera llamado así. Nació en Polonia pero su patria nunca fue un país, su hogar era la tierra húmeda, las colinas, los bosques, los lagos, las flores y la nieve.

Música

Los poemas de Papusza han pasado a convertirse en la letra de varias canciones, entre otras, la que cierra la película. Para los que no la hayais visto, en el vídeo aparece el desenlace así que vosotros decidís si queréis presionar el play.

El resto del film está salpicado por música incidental –instrumental- que acompaña bellamente los sucesos que acaecen y por temas zíngaros tocados por los propios gitanos: arpa, violín, guitarra o contrabajo se estremecen bajo los hábiles dedos de los Wajs, una familia romaní de creadores e intérpretes avezados.

Poesía

Llana, sencilla, tan ligera que se asemeja al murmullo de la brisa entre las hojas de los árboles. Versos que salen del corazón, angustiados y liberadores, versos con alma, hechos sin querer al calor de una fogata, frente a la naturaleza agreste o entre los estampidos de las balas asesinas de los nazis. Poesía de vida y de muerte, de esperanza y de castigo, versos primigenios,  estrofas desterradas y quemadas.

Romaní

El pueblo nómada y viajero por antonomasia, denominados de muy diversas maneras: gitanos, romaníes, zíngaros, rom o sinti, entre otros. Su origen se sitúa en la India aunque en la actualidad la mayoría pueblan los descampados, los valles, las estepas y los pueblos de Rusia, Turquía, Europa del Este y España. Tienen fama de ladinos, de vagos, de ser buenos músicos, de ser machistas, de vivir bajo costumbres ancestrales obsoletas. Pese a su dispersión, se siguen considerando un pueblo, una familia. A los “otros” nos llaman payos. Conservan su modo de vida como si fuera un secreto. Son supervivientes.

“Papusza”, reunión de gitanos en el patio de sus nuevas viviendas (2013)

Silencio

“Papusza” es una película de silencios. Cierto, hay mucha música en ella. Es verdad, parece una contradicción, ¡narra la vida de una poetisa! Pero lo hace casi sin palabras, con gestos, con miradas, con paisajes parlantes.

Violencia

Hay mucha violencia en “Papusza”, en la vida gitana, en la Polonia del siglo XX. Por una parte, encontramos una brutalidad callada, aprendida; es la de los hombres sobre las mujeres, la que se ejerze sobre esas niñas que son casadas a los 14 años y se quedan embarazadas al poco tiempo; los empujones, las bofetadas, los silenciamientos. Una violencia que destruye con pausas, lentamente, que lleva a la sumisión, a mirar para otro lado, a agachar la cabeza. Y hay otra, más evidente, que llega en forma de persecuciones, disparos, escarmientos o razzias.

“Papusza”, 2013, escrita y dirigida por Joanna Kos-Krauze y Krzysztof Krauze. Os dejo el trailer:

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Un comentario en ““Papusza” con “P” de poetisa

  1. Una película tan triste como bonita. Me impactó especialmente la escena de la niña-novia, con ese velo símbolo de un matrimonio horrendo y esa lágrima bajando calladamente por su mejilla. También recuerdo la frase lapidaria del final,cuando la protagonista murmura que podría haber sido feliz si jamás hubiese aprendido a leer.

    Desgarradora pero, en cualquier caso, muy recomendable.

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