La sangre de los nuestros

Ley fundamental: “Odio engendra odio”

El odio engendra odio; la guerra, muerte y más violencia (Mural en Orgósolo, Cerdeña).

El odio engendra odio; la guerra, muerte y más violencia (Mural en Orgósolo, Cerdeña).

Una vez que sabes quién eres, no te queda ninguna duda sobre quienes son “los tuyos”, ¿no es cierto?  Aquello o aquellos a los que tienes que defender con tu vida o con la muerte (del de enfrente).

Lo primero, la familia; esto nos lo han dejado claro desde hace tiempo las mafias italianas, los crímenes por celos conyugales o los asesinatos salvadores del honor (de nuestros allegados). Por la familia se puede (e incluso se debe) matar.

Justo por detrás, aunque no precisamente en número de víctimas, la ideología y la moral. Idearios políticos y religiosos enfrentados han protagonizado, desde tiempos inmemoriales, masacres, guerras, matanzas y hasta genocidios. La Historia está plagada de ejemplos.

En un merecido tercer lugar, la raza, el color de la piel. Podría ir junto al párrafo anterior pero le he querido dedicar unas líneas exclusivas. En este caso, los nuestros no sólo matan a los otros sino que también pueden violarlos, esclavizarlos, torturarlos, humillarlos…

Después aparecen, aunque en realidad están entreverados con los tres anteriores, los objetos que codiciamos, lo que es nuestro y defendemos o lo que no es nuestro y queremos: el ansia de poder, la ganancia, el territorio y el desposeimiento del otro.

A grandes rasgos, con estos cuatro tipos podemos pintar la línea que nos separa de los demás.  Por supuesto, las diferencias entre los seres humanos tienden a infinito; no es mi intención abarcarlas todas y sé que me estoy dejando las dicotomías más marcadas: de género y de riqueza.

¿Quiénes son los nuestros? (mural en Orgósolo, Cerdeña).

¿Quiénes son los nuestros? (mural en Orgósolo, Cerdeña).

¿Dudas?

¿Ya sabes quién eres? Ah, ¿que lo tienes clarísimo? Por supuesto, ¡no lo dudaba! Entonces, ¿tienes claro quiénes son los tuyos? Perfecto, sabía que podía contar contigo en este sentido. Te falta sólo un pequeño detalle: haz que el odio nazca en tu corazón. Deja que se extienda, que gotee por los poros de tu piel.

El odio es un sentimiento artero. En ocasiones, es valiente y se adelanta a la amenaza, a la humillación, al miedo; golpea antes de ser golpeado, vapulea antes de que la mano se levante contra él. Otras, es una criatura rumiante que crece poco a poco escondida entre el dolor y la injusticia. La mayor parte de las veces es de fabricación casera; parte de un solo individuo, de un grupo, de una sociedad, de un país.

La ley fundamental del odio es que engendra más odio. Se le puede alimentar desde las entrañas o desde el exterior, con promesas o con terror. Parece que sin demasiado esfuerzo, consigue superar los obstáculos que le ponen esos apologistas de la paz y el amor universal que campan por ahí con sus discursos vacuos llenos de buenas intenciones. Tú sabes que la Humanidad es un mito, que el mundo está dividido entre los nuestros y los otros, a ti no te la pegan tan fácilmente.

Lo más curioso de todo esto es que tú eres yo cuando yo estoy frente a ti. Y eres un tercero cuando miro hacia un lado. Yo, y por tanto los “nuestros”, somos tú y los “tuyos” con un espejo delante. Rico y pobre, blanco y negro, ciudadano y refugiado, cristiano y musulmán.

La muerte de un niño, Palestina/Israel (mural en Orgósolo, Cerdeña).

La muerte de un niño, Palestina/Israel (mural en Orgósolo, Cerdeña).

Sobre el yihadismo y otros terrorismos

París, 13 de noviembre de 2015

Últimos atentados contra Occidente, hasta la fecha, del llamado yihadismo internacional; más de 130 muertos y 350 heridos.

Hace un par de semanas, un avión ruso estalló en el aire; 224 muertos. Rusia ha confirmado que una bomba explotó en el interior y partió el aparato en pleno vuelo.

Marzo de 2011, Siria, comienza la guerra (civil) por el control del país

Más de 300.000 muertos hasta hoy (finales de 2015). Más de 2.000.000 de refugiados.

Irak, 2003-Actualidad

El número de muertos supera los 600.000. Continúa habiendo atentados y tiroteos casi diariamente.

Afganistán, 2001-Actualidad

Algunas fuentes hablan de tres millones de muertos (causados, directa o indirectamente, por la invasión estadounidense que se produjo tras los atentados del 11/s).

Antes de del 11 de septiembre de 2001, el fenómeno del terrorismo yihadista o islámico como amenaza global o como movimiento contra Occidente no existía.  Lo recuerdo por si a alguien le parece que llevamos décadas sufriéndolo.

Su origen, nos han contado, se sitúa en la guerra de Afganistán de los años 80, en la que se enzarzaron Rusia, Estados Unidos (a través de la CIA) y el propio país asiático. La cruzada anticomunista, la Yihad moderna, tiene su punto de partida en la llegada de miles de combatientes, defensores del Islam contra el comunismo ruso, a Afganistán. El infame Bin Laden entre otros.

Septiembre de 2001-noviembre de 2015

El terrorismo yihadista y las respuestas militares de los países occidentales dejan un balance –abierto- de miles de muertos en Occidente y cientos de miles o millones de muertos en Irak, Afganistán y Siria. Catorce años de violencia, ataques militares, bombas, ejecuciones y masacres han conseguido que el miedo, la inseguridad y el odio se multipliquen.

La aniquilación del terrorismo yihadista por la fuerza, mediante la violencia, la guerra y los bombardeos, es inviable. No lo destruye, lo exacerba.

Soldados (mural en Orgósolo, Cerdeña).

Soldados (mural en Orgósolo, Cerdeña).

El odio engendra odio. La venganza no es una respuesta. Y la democracia que practicamos tampoco. Las democracias en las que vivimos provocan guerras (Afganistán, Irak); exacerban conflictos (Egipto, Túnez, Siria); rechazan a los seres humanos que intentan trasponer sus fronteras (inmigrantes, refugiados); explotan los recursos naturales de terceras naciones (Congo, Níger…); venden millones de euros en armamento a países en conflicto y grupos militarizados (África, Asia, América Central y del Sur…); permiten que personas y empresas con nombres propios conocidos financien grupos militares y terroristas (desde Oriente Próximo hasta el Sudoeste asiático, entre otros); y están amistosamente unidas a dictaduras y regímenes autoritarios (la lista es larga…)

Son éstos los puntos que tienen que entrar en la agenda política europea e internacional, más allá de los eternos pactos para castigar, los bombardeos y las acciones militares.

La sociedad civil también juega un papel importante. El grupo de hackers Anonymous acaba de declarar la guerra cibernética total al autoproclamado Estado Islámico (IE, ISIS o DAESH) que utiliza las redes sociales y los foros para el adoctrinamiento y el reclutamiento de miembros. La operación ha sido denominada #OpParis; es una continuación de la que dio comienzo tras los asesinatos en la redacción de Charlie Hebdo.

Los ciudadanos de a pie podemos poner nuestro granito de arena evitando los extremismos y las generalizaciones; rehuyendo la búsqueda del chivo expiatorio; fomentando un clima de entendimiento alejado de reacciones xenófobas que suelen castigar al inocente a falta de un culpable accesible.

Hace falta una actitud abierta y justa para combatir la barbarie y la injusticia.

"La libertad guiando al pueblo" (mural en Orgósolo, Cerdeña).

“La libertad guiando al pueblo” (mural en Orgósolo, Cerdeña).

Anuncios

4 comentarios en “La sangre de los nuestros

  1. Es cierto, cuando el enemigo no forma parte de un grupo, sino que es el producto de décadas de desorganización política, expolio e injusticia, que han convertido a un grupo de seres que ya no forman parte de la religión por la que dicen luchar y sin embargo son nuestros vecinos y han nacido en nuestros países es un ejército invisible, que no tiene trincheras y por eso es tan difícil no odiarlo, si como dices en el texto es una forma en la que el mundo se mueve con sus contrarios, que no será con estos

    Me gusta

    • Decir “el enemigo” ya implica estar utilizando una retórica belicista. Y son “nuestros” vecinos y han nacido en “nuestros” países implica, o al menos así me lo parece, una dicotomía de buenos y malos, de ciudadanos de primera y de segunda. Si pensamos en esos términos, difícilmente podremos combatir el odio.

      Me gusta

  2. Lo que me asusta y entristece es ver lo fácilmente que nos manipulan, lo sencillo que resulta engendrar odio hacia lo diferente y lo desconocido. Lloramos las muertes de nuestros vecinos e ignoramos las del “otro lado” porque nos resultan ajenas, lejanas y, en cierta manera, inevitables.

    Me gusta

    • Resulta que lo que los políticos llaman “unión” (contra el terrorismo, en este caso) es sencillamente estrechez de miras, visión-túnel, apoyo incondicional a lo que nos dicen los que nos gobiernan. Impide que nos hagamos preguntas, que consideremos los acontecimientos como multicausales. Hace falta levantar la voz y discrepar porque pensar de otra manera, desde el respeto hacia los demás, no es un crimen ni una blasfemia ni un insulto ni un error, como nos quieren hacer creer los “unionistas”.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s