Los entresijos de la industria farmacéutica

La mayor parte del presupuesto de I+D de la industria farmacéutica se dedica a promoción y marketing en lugar de a la investigación de nuevos medicamentos o tratamientos.

La mayor parte del presupuesto de I+D de la industria farmacéutica se dedica a promoción y marketing en lugar de a la investigación de nuevos medicamentos o tratamientos.

A pocos sorprende la mala fama que tiene la industria farmacéutica entre la ciudadanía. En las últimas décadas ha habido un intento de cambiar esta imagen a fuerza de talonario y de campañas publicitarias y de marketing. El resultado parece haber sido bastante pobre, sobre todo porque se predica una cosa y se lleva a cabo la contraria. Un mercado oligopólico y oscurantista como es el farmacéutico no se vuelve transparente con un código deontológico de buenas prácticas que jamás se aplica ni con efectistas afirmaciones en anuncios de televisión y prensa.

Curiosamente, los grandes medios de comunicación apenas informan sobre la forma de actuar de las empresas farmacéuticas. Se suelen hacer eco de la investigación sobre nuevos fármacos o de la comercialización de algún medicamento novedoso pero poco se publica sobre la política de patentes, las sinergias entre las diferentes firmas o las presiones a nivel político que ejerce el lobby de este sector.

 

Sólo en la Unión Europea, el lobby farmacéutico invierte 40 millones de euros en ejercer presión sobre los diputados y representantes de los diferentes estados nacionales. A escala nacional, los conflictos de intereses y las puertas giratorias dentro de esta industria están a la orden del día

 

Lo que suele echársele en cara a esta industria es su voracidad. Tratándose de la vida o la muerte de seres humanos, pensamos que estas empresas deberían de mirar menos por su beneficio y más por la supervivencia de las personas. Dejémoslo claro desde el principio: sabemos que no son ONG’s ni nada semejante. Pero de ahí a la rapiña que llevan a cabo, hay un largo camino que bien podríamos tildar de “inhumano”.

Avida Dollars

La industria farmacéutica es uno de los sectores económicos más lucrativos, junto a la banca, el armamento y el petróleo –excluyo las industrias ilegales como las drogas y la prostitución que, según las estadísticas, son las más rentables con diferencia-. El nivel de negocio a escala mundial supera los 700.000$ aunque lo más destacable no es la cifra bruta per se sino el altísimo margen de beneficio que los medicamentos y tratamientos médicos deja a estas firmas. Me hubiera gustado dar la cifra en euros pero todas las noticias que he encontrado relacionadas con este punto se limitan a dar un porcentaje de incremento (o bajada, según el año) de la cifra de negocio, sin totales. Un ejemplo claro de la desinformación que envuelve a este sector.

Estados Unidos es el mayor productor de fármacos del mundo; las principales firmas farmaceúticas tienen su sede principal en este país aunque la producción de medicamentos ha sido mayoritariamente externalizada (llevada a terceros países). La tecnología para la salud es la industria más rentable de EE.UU, por delante de las finanzas y la tecnología. Encabeza la lista gracias a su margen de beneficio neto superior al 21%.

El farmacéutico es un mercado oligopólico porque 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. En España, diez farmacéuticas acaparan el 80% del negocio. De esta manera, pueden decidir qué, cómo y por cuánto comercializan cada uno de los medicamentos que patentan.

La India se ha convertido en el “granero” farmacéutico tanto de los países ricos como de los menos desarrollados. Muchas marcas conocidas y empresas de genéricos fabrican allí los fármacos que luego comercializan en el resto del mundo. Se estima que esta industria facturará en el país asiático cerca de 28.000 millones de dólares en 2020.

 

Muchos medicamentos genéricos –en concreto la mayor parte de los que se consumen en Estados Unidos pero no exclusivamente– se fabrican en países como la India, China, Brasil o Indonesia en condiciones laborales similares a las que viven los trabajadores de la industria textil que tantos titulares han protagonizado: explotados y mal pagados.

Los engranajes de la industria

La principal alegación de las farmacéuticas en defensa de los precios que tienen los medicamentos y su insistencia en alargar la vida de las patentes ya concedidas es el coste que tiene el desarrollo de un nuevo fármaco. Según las asociaciones que representan esta industria, este coste puede llegar a ascender a 1.200 millones de euros (invertidos en I+D) y llevar entre 10 y 15 años (hasta que el producto es lanzado al mercado).

Pero, ¿qué se entiende por I+D? En el caso de las firmas farmacéuticas, parece que mucho más que la propia investigación y desarrollo. Este presupuesto incluye el gasto en marketing y publicidad que, según he podido verificar, suele duplicar el gasto en cualquier otra de las partidas de este presupuesto (podéis ver el gráfico explicativo más abajo). También incluye el gasto del departamento de control de calidad, la inversión hecha con vistas a alargar las patentes de los fármacos ya existentes e incluso el primer tramo de la comercialización del medicamento. Se calcula que sólo entre el 1,3% y el 2% del gasto total de las farmacéuticas va a I+D de nuevos fármacos.

Millones de dólares gastados en publicidad (en rojo) y en I+D (en azul) por empresas farmacéuticas (fuente: www.elsalmoncontracorriente.es)

Millones de dólares gastados en publicidad (en rojo) y en I+D (en azul) por empresas farmacéuticas (fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es)

 

En los últimos años, además de las fusiones y compras que se han producido entre las grandes empresas del sector, se ha convertido en práctica habitual que las firmas más importantes compren pequeñas compañías que han desarrollado nuevas moléculas; éstas suelen estar ligadas a universidades que reciben fondos públicos para llevar a cabo sus proyectos e investigaciones. De esta manera, los gigantes de la farmacia ya no tienen que invertir una década en la producción de nuevos fármacos sino que casi se limita a lanzarlo al mercado, promocionarlo y llevarse el beneficio. Esto se traduce en una doble imposición para el ciudadano; por un lado, financia la investigación con sus impuestos y, por otro, paga el medicamento resultante a la farmacéutica -a precio de oro, generalmente-.

El 84% de la inversión en I+D corresponde a recursos públicos; la industria del sector farmacéutico invierte tan sólo un 12% del total

Saber +

Os dejo un exhaustivo artículo sobre la industria farmacéutica firmado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública.

Conferencia en la Fundación Juan March (14/12/2015) sobre “Industria farmacéutica y salud“.

Noticia publicada el 23/03/2017 en Eldiario.es: “Todos los métodos que utilizan las farmacéuticas para frenar la entrada de genéricos en el mercado“.

Fuego en la sangre” es un documental sobre la pandemia de sida de los años 80, especialmente enfocado a la situación en África. Aporta interesantes datos sobre la industria farmaceútica mundial, su inversión en I+D, las campañas de marketing que lleva a cabo y las estrategias de defensa del mercado oligopólico y de las patentes.

 

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