Más allá de la moda de lo ecológico

La alimentación ecológica está de moda pero no es una moda.

La alimentación ecológica está de moda pero no es una moda

Los alimentos ecológicos están de moda. O eso, al menos, es lo que vemos en los titulares de los medios de comunicación que, de un tiempo a esta parte, parecen estar muy interesados en las etiquetas eco y bio. Y, sin embargo, aunque España es el noveno mayor productor del mundo de este tipo de productos, el consumo continúa en cifras de un dígito –alrededor del 2%-, muy por debajo de nuestros vecinos europeos, los alemanes o los escandinavos, por ejemplo.

¿A qué se debe esta relación negativa entre producción y consumo? Fundamentalmente responde a dos factores: el precio y la disponibilidad.

Al alcance de la mano

Tanto la variedad como la oferta de productos ecológicos han crecido exponencialmente en apenas una década. Hoy en día, encontramos en cualquier ciudad supermercados bio, cooperativas y restaurantes dedicados a llevar hasta nuestra mesa frutas y verduras, cereales a granel, aceite, vino, conservas e incluso gominolas y patatas chips. Las ecotiendas online se han multiplicado; con un simple clic podemos recibir en casa nuestra compra 100% ecológica.

El problema de la disponibilidad parece bien encauzado así que nos queda la cuestión del precio. En general, los productos ecológicos se consideran caros. Es innegable que llenar la cesta de la compra en una tienda bio suele ser más oneroso que hacerlo en un supermercado convencional.

Cuesta más pero ¿es más caro?

Hay una serie de razones, intrínsecas a la forma de producción de este tipo de alimentos, que incrementan su precio: los primeros pasos de la explotación, los costes de logística y las certificaciones. Pero estos sobrecostes pueden ser fácilmente compensados gracias al ahorro que se puede conseguir respecto al consumo de energía, de agua o de carburantes para su transporte. De hecho, en Alemania los alimentos ecológicos compiten en precio con otros productos convencionales de la misma gama.

Si los consumidores continuamos demandando este tipo de alimentos y los productores siguen apostando por el cultivo sostenible y libre de químicos, en algunos años todos, sea cual sea nuestro nivel de ingresos, tendremos la posibilidad de elegir alimentos ecológicos, sanos y sabrosos. Porque vivir con buena salud y conservar la riqueza natural de nuestro planeta no deben de ser privilegios, sino derechos.

El futuro es el presente

Mientras tanto, los ciudadanos concienciados que quieren comer de forma saludable y natural no van a quedarse de brazos cruzados, esperando que el mercado se autorregule. Van a continuar comprando a través de cooperativas, buscando la etiqueta BIO en los envases, montando negocios eco, cultivando sus propios huertos verticales y yendo a restaurantes que ofrezcan platos orgánicos en su menú.

Quizás paguen un poco más pero estarán siendo fieles a una filosofía de vida que pretende cambiar la tendencia actual de desarrollo desenfrenado y materialismo por otra en la que las personas ocupemos el centro y seamos el fin último, mientras que el dinero sea tan sólo un medio.

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Un comentario en “Más allá de la moda de lo ecológico

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