Costa dálmata: Split y Hvar (Croacia)

Puerto de Split, visto desde el ferry Hvar-Split (Croacia)

Puerto de Split, visto desde el ferry Hvar-Split (Croacia)

El convulso siglo XX en Europa es el causante de muchas paradojas nacionales. Es el caso de Croacia, una de las naciones independientes más jóvenes del viejo continente que, sin embargo, tiene muchos siglos de Historia. Si sólo tenemos en cuenta las fronteras trazadas en la actualidad, no entenderemos el devenir de este país de los Balcanes.

Las huellas dejadas por romanos, venecianos y austrohúngaros aún se pueden ver en sus monumentos de piedra y en los trazados sinuosos de sus calles, como las del barrio de Veli Varos, en Split.

 

Los celtas, los ilirios y los otomanos también pasaron, tomaron y perdieron sus conquistas en este pedazo de tierra balcánica

 

La costa adriática, desde Istria hasta Dubrovnik, es el mayor reclamo turístico de Croacia. Clima templado, aguas cristalinas, cientos de kilómetros de costa, islas encantadoras y buen pescado fresco regado con vino blanco de los viñedos de Istria o tinto de la península de Pelješac.

El turismo supone para Croacia más del 20% del PIB y en temporada alta -julio y agosto- las masas de turistas, especialmente alemanes, eslovenos y checos, inundan, literalmente, las playas, los ferrys, las islas y las ciudades costeras.

Split

Hace algún tiempo, traté sobre Dubrovnik, la “perla del Adriático”, Pelješac y la costa de Makarska. Voy a continuar viaje hacia el norte, siguiendo la costa, hasta llegar a Split.

Split es la ciudad más romana de Croacia. El paseo marítimo, la Riva, está pavimentado de tan blanco y lustroso mármol que, mirándonos los pies, nos veremos reflejados por entero. Turistas y oriundos, paseantes o sedentes, se entremezclan en este paseo a la orilla del Adriático, sobre todo al atardecer.

El centro de la ciudad está construido alrededor de los restos del palacio de Diocleciano. Las estrechas calles de adoquines van a dar a la plaza de Peristil (plaza de Armas) y a la catedral de San Duje, edificadas sobre el antiguo suelo romano. Los sótanos del antiguo palacio de Diocleciano se pueden visitar aunque apenas son unos cuantos cuartos húmedos de paredes desnudas. En mi opinión, su interés arqueológico es muy limitado pero que cada cual decida frente a la verja de entrada.

Salpicado de cafés, restaurantes y bares, el casco antiguo es un buen lugar para sentarse, tomar algo y ver el tiempo pasar. Aunque el palacio es el monumento más llamativo de Split, reconozco que tengo predilección por el humilde barrio de pescadores de Veli Varos, una intrincada red de callejas adoquinadas y casas bajas de piedra vista, sin adornos ni pinturas, en la que apenas puedes encontrar una tiendina de ultramarinos regentada por una vecina desde hace 40 años o un diminuto restaurante que ofrece pescados recién arrancados del mar con una red cien veces remendada y una barquichuela de casco oxidado.

Desde el mirador del parque forestal de Šuma Marjan, muy cerca de la recoleta iglesia de San Nicolás, hay unas vistas magníficas de la ciudad de Split, el puerto y el mar Adriático.

De Split a la isla de Hvar

Split es uno de los principales puertos de pasajeros de Croacia. Para el visitante, lo más interesante es que parten ferries tanto a Brač como a Hvar. Como la primera no la pisé, por falta de tiempo, voy a saltar directamente hasta la segunda, Hvar, una isla de contorno alargado con un puñado de poblaciones habitadas e interminables campos de lavanda asimétricos. Tierra adentro, entre finales de primavera y el último mes del verano, el violeta de las flores se extiende hasta ligarse con el hondo azul del Adriático.

El perfumado olor de la lavanda nos acompañará durante nuestra visita a la isla ya que parte de la economía local está basada en la fabricación de jabones, saquitos ambientadores, aceites y cremas de esta planta.

Isla de Hvar (Croacia)

Hvar, ciudad (Isla de Hvar, Croacia)

La isla de Hvar es un lugar tranquilo, al menos si no vamos en pleno verano. Se puede llegar en ferry desde Split, a Stari Grad o Hvar –ciudad- o, si se sube desde Dubrovnik, desde la pequeña localidad de Drvenik, que une el continente con la población de Sućuraj.

De una punta a otra, en coche, no habrá más de una hora y media por carreteras de un carril en cada sentido. Entre Sućuraj y Jelsa, se extiende la tierra más indómita, matojos, arbustos, flores silvestres y algunas especies endémicas que crecen en las rocas. Pocos campos labrados, algunos huertos y casas de piedra aisladas jaspean las orillas de la calzada.

Jelsa es un pueblo de postal. Rodeada de bosques de pinos y exuberante vegetación –al menos comparada con el resto de la isla, que es bastante seca-, está escondida detrás de una montaña de poca altura. Aparece a la vista tras una curva bastante cerrada que esconde la bahía a la que se asoma la placita, la iglesia y los tres bares-restaurantes que conforman el casco antiguo. Un remanso de quietud, al menos en abril, cuando la visité.

Vrboska, a 5 kilómetros de Jelsa, se extiende a ambos lados de un regato de agua salada horadado por el Adriático. Las casas de tonos ocres, amarillos o grisáceos, los tejados anaranjados y el puente de piedra de tres ojivas parecen congelados en un tiempo pretérito. Las barcas de pescadores, blancas con su discreta franja de color rojo, azul o amarillo, flotan en la quietud del canal, sin mecerse apenas. Si das una vuelta por Vrboska, te toparás con la iglesia fortificada de Santa María, una peculiar construcción militar y religiosa.

Las dos poblaciones principales son Hvar y Stari Grad. La primera es opulenta y guerrera, con su castillo y sus cañones apuntando hacia la bahía. La segunda es una reminiscencia de otra época en la que el bullicio y el gentío no existían. Hvar es luz, reflejos en el agua, comercios elegantes y restaurantes con mesas decoradas con velas y flores. Stari Grad es piedra, en muros y pavimentos, horizontal y vertical; las puertas y contraventanas de madera abren vanos de colores en el gris de la piedra: verde y rojo.

Libros y violonchelos

Dos escritores sobre los que ya he tratado en pasadas entradas de este blog: Dubravka Ugrešić, croata exiliada en Ámsterdam, y Miljenko Jergović, sarajevita afincado en Zagreb desde 1993.

En los últimos años, ha saltado a la fama un dúo de jóvenes croatas llamado 2 Cellos. Hacen versiones de temas muy conocidos de rock, llevándolos a la partitura de sus dos violonchelos. Aprovechando que se celebra el 25º aniversario del álbum “Nevermind”, de Nirvana, os dejo un vídeo con la personalísima versión de estos dos instrumentistas del tema más conocido del disco, “Smells Like Teen Spirit”.

Información práctica

Transporte marítimo: hay mucho tráfico entre las islas y el continente, especialmente en verano (cuando, también, se forman largas filas para acceder a los ferries y catamaranes). Los ferries son bastante caros, la mayor parte pertenecen a la compañía Jadrolinija. Los catamaranes, en los que no se puede subir el vehículo, son sólo para pasajeros, salen mucho mejor de precio

Ferries, horarios y trayectos: http://www.jadrolinija.hr/en/ferry-croatia

Hay muchas páginas web de turismo de Croacia. Ésta es una de ellas: http://www.lacroacia.es

Carreteras: están en buen estado pero suelen ser de carril único en cada sentido. La costa tiene bastantes entrantes y salientes por lo que la velocidad media que podemos llevar no es muy elevada. Perfectas para disfrutar del paisaje, eso sí.

Autopista: en Dalmacia encontramos una única autopista que nace en Zagreb y termina a la altura de Ploce, a unos 100 kilómetros al norte de Dubrovnik. Tiene peajes.

Aparcamiento: suele ser de pago, tanto en la calle como en improvisados parkings de tierra cerrados con una barrera.

Moneda: la kuna es la moneda oficial. Como es habitual, el peor cambio lo dan en el aeropuerto, intentad evitarlo. Los dueños de algunos apartamentos aceptan euros sin problema, al cambio oficial.

Alojamiento: la mayor parte de la infraestructura turística de Croacia está compuesta por particulares que alquilan viviendas o habitaciones privadas. Hay pocos hoteles.

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2 comentarios en “Costa dálmata: Split y Hvar (Croacia)

  1. Pingback: Costa dálmata: Dubrovnik y península de Pelješac (Croacia) | A la atención de quien proceda

  2. De acuerdo en casi todo, aunque discrepo de la vision en Abril a la de Agosto, es diferente obviamente respecto a la aglomeración de turistas; por lo demas es muy buena la descripción que has hecho; felicitaciones.

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